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Automovilismo

Senna: bailando con la muerte a 320 kph

A los hermanos Rincón, que en los días lluviosos de Bruselas me revelaron los secretos de la F1

El tema del antagonista fue uno de los favoritos de Jorge Luis Borges, quien incluye hasta tres relatos (El duelo, El otro duelo, y El encuentro) en El informe de Brodie (1970) donde los antagonistas son instrumentos del destino (Borges no creía en el libre albedrío).

De estos relatos, mi favorito es “El encuentro”. Ambientado en una finca a las afueras de Buenos Aires, cuenta la historia de dos hombres que se enfrentan en duelo a cuchillo, antes los ojos de sus amigos y de un Borges niño. La razón de la pelea es irrelevante. Un hombre mata a otro. Borges cierra el cuento narrando que las armas usadas por los duelistas habían pertenecido, décadas atrás, a otros hombres que eran rivales y se buscaron, pero nunca se encontraron. Reflexiona Borges que, aquella noche en aquella finca, fueron las armas y no los hombres los que pelearon.

Retomo este cuento para hablar de otro duelo, otros antagonistas, de no hace tanto tiempo. Se cumplen ya 17 años de la muerte del piloto brasileño de Fórmula 1 Ayrton Senna da Silva, y por estos días circula en salas de Estados Unidos el extraordinario documental “Senna”, dirigido por el británico Asif Kapadia y que ganó el premio de público del Festival Sundance de 2010.

Senna: hijo de Prometeo

En este caso no son los automóviles quienes aguardan para usar como instrumento a los hombres, tal y como Borges sugiere, con relación a los cuchillos, en “El encuentro”. Al contrario, son los hombres, y en particular, uno, Senna, quien usó al automóvil como nunca lo había hecho nadie más antes que él, y como nunca se le ha vuelto a usar.

El antagonista de Senna era el francés Alain Prost. A veces compañeros de escudería y a veces no, entre los dos ganaron siete campeonatos mundiales (4 de Prost, 3 de Senna) en las nueve temporadas entre 1985 y 1993. Pocas rivalidades, deportivas y no deportivas, han sido tan feroces, tan despiadadas, tan emocionantes, tan enconadas. Pocas han tenido un final tan trágico.

Si bien Prost era el rival, el antagonista de Senna, el piloto brasileño mantenía un romance salvaje con la muerte, con la que bailaba un vals aterrador a 320 kilómetros por hora.

Prost era un piloto técnicamente impecable. Frío, astuto, cerebral. Senna era fuego puro. Prost entendía los límites en la relación hombre-máquina. Sabía en qué curva la muerte le podría estar tendiendo una trampa. Senna aceleraba la máquina más allá del máximo para acudir a esa cita. En la lucha sin cuartel entre los dos portentos del automovilismo, Senna frustraba profundamente a Prost porque siempre iba más allá, porque no conocía la palabra riesgo, porque en el momento en que Prost quitaba el pie del acelerador y verificaba que la máquina aguantase el reto, Senna rompía los límites del reto y pisaba más a fondo.

Prost: casi una leyenda

Quizás el cálculo de Prost y el dragón que vivía en el corazón de Senna se fundieron y de esa unión nació Michael Schumacher, quien tras la muerte del brasileño ganó siete títulos mundiales, cinco de ellos consecutivos. Pero yo encontré a Schumacher menos interesante que Senna. En Schumacher, la perfección hecha máquina de la Ferrari explicaba al hombre. En Senna, el hombre que era un efímero soplo de emociones hacía que la máquina trascendiese su propia esencia.

Nadie ha vuelto correr bajo la lluvia como Senna. Nadie ha vuelto a correr Mónaco como Senna. El excelente documental de Kapadia, hecho en su totalidad con pietaje original de las carreras de Senna, nos narra como el brasileño sintió, en muchos momentos, que su alma trascendía a otros mundos mientras su cuerpo conducía el vehículo a más de 300 kilómetros por hora: hombre y máquina, simbióticos y enlazados, formaban un solo elemento en una ráfaga que sólo es posible en sueños.

En uno de esos sueños, en el circuito de Ímola, en el Gran Premio de San Marino del 1 de mayo de 1994, una carrera ya marcada por varios accidentes en las pruebas de calificación, Senna se salió de la pista en la curva Tamburello, y se estrelló a 217 kilómetros por hora contra un muro de contención de concreto puro. Horas después, su baile con la muerte había llegado al final.

Imola, 1994: el ultimo vals

Senna fue el último piloto de Fórmula Uno en morir en una carrera oficial. Tras su muerte, se eliminaron los muros de concreto, entre muchas otras mejoras a la seguridad del máximo circuito mundial de automovilismo.

El duelo Senna-Prost también se acababa, al menos en tiempo real, y pasaba al mundo de la leyenda, uniéndose a relaciones adversarias como la Alí-Frazier, Johnson-Bird, o Fischer-Spassky. Pero a Prost le toca el mismo triste destino de Frazier, Bird y Spassky: siempre aparecerá otro como él. Ahí está Schumacher. Pero Senna es irremplazable. Tocó la perfección y pagó el precio. Por eso es leyenda.

Confesión final: en los años del duelo Senna-Prost, yo admiraba a Prost y consideraba a Senna un forajido, un temerario, un arrogante. Fue viendo a Schumacher, cuando la Fórmula Uno se volvió aburrida, que entendí que hay grandes pilotos que acumulan títulos (Schumacher, Prost, Piquet, etc.). Y hay hijos de Prometeo que un día nos traen el fuego y pagan su osadía con la vida. Senna fue de esos.

 

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Acerca de gerardo1313

Escritor y periodista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, y del Premio Nacional Repertorio Español, 2016, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, los poemarios En el pais del silencio (2015, Ediciones Oblicuas; y Silencio del tiempo, 2016, Abismos editorial) y la antología Diáspora: Narrativa breve en español de los Estados Unidos, de la que es coordinador y que fue publicada por Vaso Roto Editores en 2017. Ex director editorial de la revista contratiempo.

Comentarios

4 comentarios en “Senna: bailando con la muerte a 320 kph

  1. Querido Gerry
    Linda nota. Gracias por el aprecio y recordarme.
    Te comparto la nota que escribi sobre Ayrton para la BBC en el decimo aniversario de su muerte, en 2004.
    http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3667000/3667429.stm

    La escribi con el alma, igual que aquella tarde en que juntos lo vimos morir en directo, un 1 de mayo en Bruselas en la Rue Philippe Baucq, y tuve que escribir la nota para El Espectador en Colombia.
    Un golpe muy cruel para la F1 y los amantes de este deporte y del funambulo de las pistas.
    Desde Alemania, un fuerte abrazo,

    Juan Carlos Rincon

    Publicado por Juan Carlos Rincon | septiembre 1, 2011, 3:29 PM
  2. Excelente!

    Publicado por Marco | septiembre 1, 2011, 9:09 PM
  3. Muy buen texto, Gerardo.

    R

    Publicado por Raúl | septiembre 1, 2011, 9:37 PM
  4. Querido Gerry
    Linda nota. Gracias por el aprecio y recordarme.
    Te comparto la nota que escribi sobre Ayrton para la BBC en el decimo aniversario de su muerte, en 2004.
    http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3667000/3667429.stm

    +1

    Publicado por Webber | septiembre 15, 2011, 5:25 PM

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