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Literatura

Más ecos de la FIL, junto con Sócrates y Lennon

Vuelvo al formato numerado, porque están pasando tantas cosas que hay que hacer pausas, y pensar con detenimiento.

UNO) Yo hubiera querido que la Feria Internacional del Libro nos hubiese dejado, como eco, una reflexión a fondo sobre el papel que la literatura y los escritores pueden y deben tener frente a las crisis que vive el mundo: narcotráfico, violencia, destrucción del medio ambiente, pobreza, volatilidad financiera. Por desgracia, la FIL nos deja la patética imagen de un posible próximo presidente de México que, presentando un libro, ni siquiera es capaz de decir los nombres de tres libros que le hayan marcado; o de la reacción visceral, pueril e hiriente de su hija, ejemplo y síntoma de la ignorancia, clasismo y racismo de muchos miembros de la burguesía mexicana.

Quiero detenerme un poco en este punto: la tontería de Peña Nieto, y de sus asesores de campaña que no lo prepararon para responder a esa pregunta, revela por supuesto el penoso nivel intelectual de muchos de nuestros políticos. Pero analicemos también la pregunta misma. ¿Qué podemos aprender de ella? Se ha vuelto costumbre del periodismo lanzar este tipo de preguntas (o las preguntas que se hacen a candidatos presidenciales en Estados Unidos, sobre qué líderes internacionales conocen, o a cuántos países han viajado; recordemos a Sarah Palin y su regada de tepache cuando no puedo contestar qué periódicos leía).

Peña Nieto: no sabe, no contesta

Cierto, los resultados – las respuestas de los interrogados – suelen ser pobrísimos. Pero, al preguntar, ¿están los periodistas atacando el síntoma, o la causa? Si Peña Nieto hubiera respondido dando los nombres de tres libros X, Y, Z, ¿hubiéramos podido derivar de su respuesta un cuadro más claro, un retrato más fiel de su pensamiento? ¿Le hubiésemos considerado un hombre culto, o al menos enterado, en vez del asno balbuceante en que su propio error lo ha convertido?

No critico la intención de los periodistas de escudriñar. Es su trabajo, es su obligación. Mi duda es si el método, independientemente de las respuestas conseguidas, nos permite vislumbrar el carácter de la persona interrogada. O si inevitablemente genera en balconeo (pero, insisto, la culpa es de quien se deja balconear).

Yo creo que la pregunta a lo mejor no es ¿qué libros ha leído usted?, sino ¿qué libros relee, a qué libros inevitablemente regresa?

Un X libro, leído una sola vez, tal vez te marque pero estamos tan saturados y bombardeados de información, que a la vuelta de unos meses, de un año, habremos olvidado lo que nos gustó, lo que nos sacudió del texto. Pero si lo releemos, estamos estableciendo una relación personal, de afecto, de guía, con esa obra. Estamos volviendo a sus palabras, como volvemos a las palabras de la persona amada en busca de guía, comprensión, solidaridad, amor o simplemente compañía.

A los diez años, me ‘marcaron’ Tartarín de Tarascón, de Alphonse Daudet, y Los Tres Mosqueteros de Dumas. Pero no he vuelto a ellos. Releo constantemente a Borges, a Pessoa, a Foucault, a Bataille, a Rulfo y a Ibargüengoitia. Quien lee, aún si ha leído a cientos o miles de autores, probablemente relee a un puñado. Y sus relecturas nos permiten entenderlo como persona, asomarnos a su interior, vislumbrar su visión de la vida.

DOS) Se nos fue Sócrates. No el filósofo griego, cuyo pensamiento realmente conocemos a través de Platón, sino el brasileño Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira. Este nombre como de novela de Camoes corresponde al de uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos.

Sócrates fue grande en la cancha, pieza integral de aquellos fantásticos seleccionados de 1982 y 1986, compañero de Dirceu, Zico, Toninho Cerezo, Junior, Eder, etcétera; y fue grande fuera de la cancha, como médico y activista político. Sócrates escribía columnas para periódicos y revistas del Brasil, sobre política, economía y temas sociales, y solía señalar, con valentía y claridad, las corruptelas e injusticias del fútbol federativo internacional, y del de su país.

Se nos fue a los 57 años, dejando mujer y seis hijos. Lo recuerdo tanto como activista e intelectual, como en su papel de futbolista. Ahí donde Dirceu ponía la técnica, y Zico la visión de juego, Sócrates ponía el corazón. Con el corazón, y con el pie derecho, Sócrates le clavó un gol de fantasía a Rinat Dasaev, en el Brasil vs Unión Soviética del Mundial 82. Comparto además el blog del gran Juan Carlos Rincón, donde le dedica un muy buen texto al Médico del Fútbol.

TRES) Hoy se cumplen 31 años del asesinato de John Lennon. Recuerdo que estaba en la universidad, conversando con varios amigos, cuando nos comunicaron la noticia. Hice el viaje a casa, en pesero y metro, en absoluto silencio. Al llegar a casa saqué todos mis discos de los Beatles y los escuché, uno por uno. Yo aprendí bastante inglés copiando a mano y aprendiéndome de memoria las letras de las canciones de los Beatles. Eran parte de mi vida, y ese día me habían arrancado un pedacito de ella.

Lennon, por siempre

Todavía en duelo, conseguí de mi abuela unos anteojos de cristales redondos y marco de carey que habían pertenecido a mi abuelo, y los llevamos con un optometrista para que los adaptara a mi graduación. Por un buen rato, al menos un año, llevaba puestas esas gafas, parecidas a las que usaba Lennon. También me dejé el pelo largo. Procesaba, de manera un tanto absurda, un dolor, una pérdida, que era generacional. Es inútil especular qué cosas pudo haber llegado a hacer, a lograr, a componer Lennon si siguiese vivo. Lo que hizo, entre 1960 y 1980, nos dejó un legado que no hemos perdido.

En estos momentos, por las redes sociales, millones de personas comparten vídeos de Lennon cantando “Woman”, “Give Peace a Chance”, “Love”, “Imagine”, o interpretando temas de los Beatles. Excelente. Para mí, sin embargo, John Lennon en estado puro es el de su disco “John Lennon Rock & Roll”, de 1975, en el que hace un homenaje a sus raíces de rock & roll clásico y “bebop”, interpretando canciones de Buddy Holly, Chuck Berry y otros. Es el John Lennon que tocaba en La Caverna de Liverpool con Stuart Sutcliffe, Paul McCartney, George Harrison, y Pete Best. Los dejo con Lennon, cantando “Slippin’ and Slidin”, de Little Richard.

 

Acerca de gerardo1313

Escritor, periodista, comunicador y comentarista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, y el poemario En el pais del silencio (publicado en 2015 por Ediciones Oblicuas, Barcelona). Director editorial de la revista contratiempo (http://contratiempo.net)

Comentarios

4 comentarios en “Más ecos de la FIL, junto con Sócrates y Lennon

  1. Querido Gerardo.

    Gracias por tu amable citación de mi Blog sobre Sócrates, gran filósofo, dentro y fuera de la cancha, quien no sólo sabía de fútbol sino de la vida y de la sociedad. (2)

    Como a ti, Lennon también marcó mi vida y su asesinato me llegó en mi segundo año en Caracol, al cierre del noticiero de medianoche. Recuerdo que hubo que modificar la emisión y si en ese momento era simplemente un gran músico, su legado es hoy más profundo y sus ideas una guía. (3)

    Y de la FIL, te felicitó por el éxito en la presentación de tu libro. Por Enrique Peña Nieto, no te inquietes que “Lo que natura no da, Salamanca no presta”. No es sólo triste comprobar que nuestros dirigentes no leen ni se enteran, sino que sólo “aprenden” para el momento las frases seleccionadas por sus asesores de imagen para conseguir un efecto mediático. Ojalá que el desliz del mencionado sea un aviso a los mexicanos para mirar más allá de una imagen a la hora de votar, y darse cuenta de que por tratar de quedar bien los políticos sacrifican la verdad. Creo realmente que hay libros que marcan e influencian nuestras vidas, en mi caso fueron “Historia de los grandes viajes y de los grandes viajeros” de Julio Verne, “Cien años de soledad” de Gabo, y “Latinoamérica, estructuras sociales e instituciones polìticas” del sociólogo francés Jacques Lambert. Y otros mas como “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano y “Escritos autobiográficos” de Herman Hesse. Cada uno aportó su grano de arena a mi esencia y visión del mundo, que luego maduré con la experiencia personal y estudio. Nutrirse de los libros es interesante y valioso, claro, cuando se lee!.

    Publicado por Juan Carlos Rincón | diciembre 8, 2011, 4:37 PM
  2. Una pena el analfabetismo literario de quienes ocupan los altos cargos políticos. Por desgracia se trata de un mal generalizado. Ahí está la iniciativa de Yann Martel de enviarle cien libros a su primer ministro Stephen Harper. En España, el presidente electo dijo en alguna ocasión que el único periódico que le interesaba era el diario deportivo Marca. Una pose más que una realidad, esperemos, pero sintomático de qué opina sobre la literatura y el periodismo.

    Publicado por manuelabical | diciembre 9, 2011, 6:23 AM
  3. Muy buena Felicidades!

    Publicado por javis | diciembre 9, 2011, 10:25 AM
  4. Estimado Gerardo,
    Como quizá recuerdes, la curiosidad me llevó a la presentación de tu libro “A veces llovía en Chicago”, en la reciente FIL 2011. Mientras me autografiabas un ejemplar te conté que había radicado por un breve tiempo en la bella Chicago. Bien, no quise que tu libro fuera solamente una buena intención, sino una lectura real. Aproveché el comienzo del megapuente “Guadalupe-Reyes” para leer tu colección de cuentos y he quedado gratamente sorprendido. Tu libro está lleno de buenas historias y de mucho talento para contarlas. Sobre todo, “Relictus”, “Ladysmith” y “Don Santiago” revelan a un escritor con oficio y cariño por las letras, y que sabe solidarizarse con sus personajes, sin ser condescendiente.
    Admiro especialmente tu imaginación y el caudal de lecturas que están detrás de una historia tan grata como “Relictus”, donde ubicas (mira que hay que saber sorprender) al resucitado Lázaro y a Judas Iscariote como jornaleros en el estacionamiento de un Home Depot de Chicago. Me hiciste recordar al gran Vicente Leñero, con “El evangelio de Lucas Gavilán” y a Luis Humberto Crosthwaite con “Aparta de mí éste caliz”, donde el tijuanense hace una divertidísima versión de la resurrección de Lázaro.
    En fin. Quería dejar testimonio de las buenas horas de literatura (de la buena) que me deparó “A veces llovía en Chicago”. Desde ya, cuentas con un lector a la espera de cualquier otro libro que decidas publicar.
    Con afecto, desde Guadalajara, Jalisco.,
    Arturo López Glez.
    13 de diciembre de 2011.

    Publicado por Arturo López | diciembre 13, 2011, 4:04 PM

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