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Cine

La belleza trágica del fin del mundo

La noche del 16 de diciembre, inesperadamente, vi “Melancholia”, el más reciente largometraje del director danés Lars von Trier. Von Trier es uno de mis directores favoritos desde que vi “Breaking the waves”. Me falta por ver “Antichrist”, la cual esperaba ver antes que “Melancholia” que es de este mismo año y viene de presentarse en Cannes.

Me gusta Von Trier porque sus películas agarran al espectador por la garganta, y no lo sueltan hasta que han terminado de sorrajarle por la cabeza líneas argumentales de extrema complejidad y oscuridad, presentadas con una perfección técnica y una estética que te dejan agotado. Sentarte a ver a Von Trier es como subirte al ring a pelear 15 rounds con Muhammad Alí. Al final, acabas agotado, golpeado, destrozado, mientras tu rival se aleja bailando.

“Melancholia” es precisamente eso. Un cuadro de belleza renacentista que te han roto sobre el cráneo. Para una descripción de argumento y técnica, les dejo acá el enlace al artículo de Wikipedia.

“Melancholia” puede verse de dos maneras: de una forma directa, como la trama de cuasi-ciencia ficción en un contexto apocalíptico, en el que el mundo está a punto de ser destruido por otro planeta que va a chocar con la Tierra; y de forma indirecta, a través del contraste de la vida de las dos protagonistas: Justine (interpretada por una estupenda Kirsten Dunst), y Claire (gran actuación también de Charlotte Gainsbourg).

Dunst fue premiada en Cannes por su papel en "Melancholia"

Comentaba con mi cuñado Robert que si, digamos, Ridley Scott hubiese dirigido esta cinta el énfasis hubiese estado en el choque de planetas, y hubiese requerido de un multitudinario reparto, tremendos efectos especiales, y un agregado de conspiración global.

Von Trier, en cambio, requiere de las dos mujeres, un hombre (Kiefer Sutherland), un niño y un caballo para ilustrar las profundidades de la melancolía humana. Mi amigo Marco Escalante fue el primero en recomendármela, subrayando precisamente estos elementos minimalistas.

Reduzco al argumento a lo siguiente: mientras una hermana es profundamente infeliz, la otra vive una vida tranquila y en apariencia normal, arropada por un marido adinerado, una mansión de gran belleza y un hijo dócil y dulce. Los mundos opuestos de las dos hermanas confluyen hacia un complejo choque – de la misma manera que el planeta Tierra y el errante planeta Melancolía – en el que se trastocan los papeles de la melancolía (o la depresión) y el autocontrol. Hay que subrayar que Von Trier escribió el guión luego de salir de un tratamiento antidepresivo. Su intención era explorar ese mundo.

No traiciono nada ni a nadie contando el final: el planeta Melancolía choca con la Tierra. El mundo, la vida, se acaban. Todos mueren. Ese es el punto de Von Trier: en una situación trágica e irremediable, ¿quién es realmente normal y quién enfermo? Justine, depresiva casi al punto de la invalidez física, se revela maternal, amorosa, protectora como un ángel. Para ella el fin del mundo es la liberación. Claire, segura de sí misma, esposa y madre responsable, pierde la cabeza, corre de un lado a otro, su desesperación claramente en control de su mente y su alma.

Von Trier es un maestro acompañando sus argumentos de música cuidadosamente seleccionada. En este caso, el leitmotif de la cinta es el preludio a Tristán e Isolda de Richard Wagner. El preludio de la ópera crea el marco para contar una de las historias más dramáticas del romanticismo alemán. En “Melancholia”, ese preludio nos pone en ambiente para la narración del fin del mundo.

Otro elemento a subrayar: la fotografía del chileno Manuel Alberto Claro. En varias partes de la cinta, Claro usa fotografía de cámara lenta extrema. Estas tomas, acompañadas con el minucioso trabajo de close ups y planos generales, convierten a “Melancholia” en un poema fílmico.

Trier: nueva genialidad

Espectador: abandona toda esperanza de un final feliz, de un argumento simple y lógico, de una narrativa fácil y que no te cuestione, y entrégate a ese mundo desesperanzado, terrible, e increíblemente bello de Lars von Trier.

Ahí les dejo el tráiler, para que sea hagan una idea.

 

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Acerca de gerardo1313

Escritor y periodista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, y del Premio Nacional Repertorio Español, 2016, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, los poemarios En el pais del silencio (2015, Ediciones Oblicuas; y Silencio del tiempo, 2016, Abismos editorial) y la antología Diáspora: Narrativa breve en español de los Estados Unidos, de la que es coordinador y que fue publicada por Vaso Roto Editores en 2017. Ex director editorial de la revista contratiempo.

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