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Cine

Los incendios del pasado

Hay un riesgo inherente a todo viaje al pasado, y es precisamente el de encontrar en ese lugar, y en ese tiempo realidades sobre uno mismo que tal vez por algún motivo permanecían ocultas. Uno de los ejemplos que más tenemos a la mano es el de Juan Preciado, que viaja a Comala porque ahí vivía su padre, un tal Pedro Páramo. Todo viaje al pasado es una saga, llena de peligros, de desenlace imprevisible, y cuyas consecuencias futuras conllevan una transformación del individuo, no siempre favorable. Una perspectiva favorable del viaje al pasado es la posibilidad de liberación final del individuo que realiza el viaje: al final de todo, ese individuo puede romper ciertas cadenas, cuyo peso creciente le obligaron a viajar, hicieron inevitable el viaje.

Pero esa liberación no siempre ocurre. No todo mundo quiere remover entre las tumbas, los documentos viejos, los testimonios largamente olvidados o silenciados. Hay silencios, conspiraciones, citas no cumplidas, amenazas que acompañan a aquél que viaja en el tiempo en busca de cosas enterradas en el pasado: un secreto, un padre o una madre, una revelación. O un sentido de justicia. En España, el juez Baltazar Garzón ha recibido un severísimo castigo por querer remover el pasado franquista de una nación que prefiere olvidar. Procesos similares han sido profundamente dolorosos en Chile y Argentina. En México, nadie ha querido tomarse en serio la necesidad de buscar entre las sombras de la masacre de 1968.

Mucho de esto hay en la extraordinaria cinta canadiense Incendies (2010, dirigida por Denis Villeneuve), y que estuvo nominada para el Oscar al mejor Largometraje en Idioma Extranjero en 2011 pero no ganó.

Incendies es la historia de una mujer, y es también la historia del pasado del Líbano, un país devastado por una guerra civil que duró décadas y que incendió al Medio Oriente por su componente religioso (musulmanes contra cristianos), y su componente político (intereses de Siria, Irán, Israel, Francia y Estados Unidos de por medio).

Nawal Marwan, una libanesa refugiada en Canadá, muere repentina e inexplicablemente. Sus hijos, gemelos (algo que en sí mismo es una clara alegoría de las dualidades de los viajes al pasado: presente/pasado; cristianos/musulmanes; hombre/mujer; guerra/paz, nación/exilio;), al enterarse del testamento de su madre reciben una revelación y un encargo: su padre aún vive, lo mismo que un hermano, y deben ir a Líbano, deben viajar al pasado a buscarles, entregarles sendas cartas, porque de otra manera ella no podrá descansar en paz, ni permitirá siquiera que se ponga una lápida sobre su tumba.

Incendies: un viaje al pasado

Reticentes, ambos hermanos emprenden el viaje. Baste decir que el pasado les revela un secreto terrible, devastador, que transformará sus vidas para siempre. Pero que también constituye una revelación, al entender con otros ojos quién fue su madre, y cuál fue la tragedia del país en el cual nacieron, pero que nunca habían visitado.

El largometraje está basado en la obra de teatro Scorched de Wadji Mouawad, y este guión, a su vez, toma muchos elementos de la vida Soucha Bechara, una célebre activista libanesa. Estos elementos son mucho menos importantes que la historia narrada en la cinta, y las implicaciones de la misma, desde la perspectiva con que iniciamos esta reflexión: la del viaje al pasado.

Incendies merece ser vista no sólo por la fortísima historia que narra, o por la calidad de las actuaciones y de la dirección de Villeneuve.

Incendies merece ser vista porque la liberación que nos ofrece el viaje al pasado, por doloroso que sea, nos permite ver con otros ojos, así como los gemelos terminan viendo con otros ojos a su madre y a su país.

Esta posibilidad de ver de otra manera, la que los poderes fácticos han estado negando en España, en Chile, en Argentina, en México, en Líbano, es fundamental en momentos en que el mundo parece irse arrastrando de nuevo, centímetro a centímetro, a otra guerra en Medio Oriente, con Siria e Irán como epicentros de la acción.

Hay que ver con otros ojos, hay que entender el pasado de esta región para evitar cometer el error, repetido ya tantas veces en el siglo XX y en lo que llevamos del XXI, de una nueva intervención militar.

Hay que viajar, con los ojos abiertos.

Acerca de gerardo1313

Escritor, periodista, comunicador y comentarista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, y el poemario En el pais del silencio (publicado en 2015 por Ediciones Oblicuas, Barcelona). Director editorial de la revista contratiempo (http://contratiempo.net)

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