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Cine

Casablanca: 70 años después

                  

                    I remember every detail. The Germans wore gray, you wore blue

En 2012 se cumplen 70 años de la primera exhibición pública de Casablanca, el mítico filme que protagonizaron Humphrey Bogart e Ingrid Bergman y que dirigió Michael Curtiz. Casablanca es una de esas películas que forman parte de tal manera del imaginario colectivo del siglo XX que es inevitable que nos detengamos un momento y pensemos en ella, y en los elementos que la han convertido en una cinta casi mítica.

De entrada, admitamos que Casablanca no tiene por qué tener un estatus mítico. Como largometraje es mediocre; su argumento es ramplón, ubicado a medio camino entre lo cursi y lo propagandístico. Ni siquiera es la mejor cinta de Curtiz, un especialista en cursilería que también dirigió cosas como Blanca Navidad, pero que ciertamente tuvo mejores logros fílmicos como Comancheros. Tampoco es el mejor trabajo como actores de Bogart (no olvidemos joyas como El largo adiós, El tesoro de la Sierra Madre, o La reina africana) o Bergman (Entre candilejas, Spellbound, o Juana de Arco, por nombras algunas).

Sigamos: la escenografía y decorados son patéticos (para los niveles que ya había alcanzado Hollywood en 1942); la fotografía es menos que mediana; los personajes, con alguna que otra excepción son acartonados y estereotípicos.

Y continuamos: Casablanca es propaganda pura. Se estrena en algunas salas casi al año de Pearl Harbor, y en todas las salas en 1943 cuando Estados Unidos ya planea el Día D, para mover la sensiblería del americano medio y hacerle apoyar el gigantesco esfuerzo bélico a partir del ideal de que los Aliados estaban del lado del amor y la justicia frente a los arrogantes y brutales nazis.

Todos estos elementos son más que suficientes para que, terminada la Guerra, Casablanca se transforme en una cinta B, a pesar de su reparto, y se le vaya olvidando con el paso del tiempo.

No fue así.

A sus 70 años, Casablanca no sólo ha superado la prueba del tiempo: es parte de la cultura básica, fundamental, de todo enamorado del cine.

Confieso mi pasión por Casablanca, por Ilsa, por Rick, por Sam, por el pobre de Viktor Laszlo, por el genial capitán Renault, por el inverosímil señor Ugarte, por el misterioso Gordo Ferrari, por el pesado del Mayor Strasser, por la borracha Yvonne, y el acomedido Sasha.

A pesar de la cursilería, ramplonería y obviedad del argumento, yo también canto la Marsellesa cuando los comensales del bar de Rick se hartan de la petulancia nazi; yo también escondo mis ganancias obtenidas ilegalmente en el casino; yo también estoy dispuesto a transar con Renault para obtener un boleto en el avión a Lisboa, pero no puedo escapar, no puedo irme de Casablanca, y espero, y espero, y espero.

Con todas sus limitaciones técnicas y estilísticas, Casablanca cumple con la magia simple y maravillosa del cine: te aísla del resto del mundo y te hace viajar con los personajes y sus historias. Quizás son las frases que los cinéfilos no dejan de repetir; quizás la dura coraza y corazón rebelde de Rick; quizás esas miradas entre Rick e Ilsa.

Por eso nos emborrachamos con Rick cuando nos damos cuenta que Ilsa, de todos los antros en todos los lugares del mundo, ha entrado en el nuestro; por eso dudamos como Ilsa entre volver a caer en la imborrable pasión, o mentir en nombre de un bien mayor; por eso, como Laszlo, nos hacemos de la vista gorda ante los evidentes cuernos; por eso estamos dispuestos a matar para que la persona que más amamos sea libre; por eso queremos que Sam vuelva a tocar As time goes by.

Los alemanes vestían de gris, Ilsa de azul, y yo probablemente una playera, unos jeans y tenis mientras veía en la sala de la casa, en un gran televisor blanco y negro por vez primera Casablanca.

He visto desde entonces películas imborrables de Visconti, Bergman, Fellini, Buñuel, Tarr, Herzog, Coppola, etcétera. Pero siempre tendré Casablanca.

Here’s looking at you, kid!

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Acerca de gerardo1313

Escritor y periodista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, y del Premio Nacional Repertorio Español, 2016, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, los poemarios En el pais del silencio (2015, Ediciones Oblicuas; y Silencio del tiempo, 2016, Abismos editorial) y la antología Diáspora: Narrativa breve en español de los Estados Unidos, de la que es coordinador y que fue publicada por Vaso Roto Editores en 2017. Ex director editorial de la revista contratiempo.

Comentarios

3 comentarios en “Casablanca: 70 años después

  1. Una pelicula que, sin pretenderlo reune casi todo. Historia de amor, melodía inolvidable y personajes carismáticos en un mundo exótico. Creando un clásico imperecedero, que tampoco olvidemos que no es un titulo que suela regalarse.

    Sin duda de las que como los buenos vinos, mejoran con el tiempo. SAludos

    Publicado por plared | marzo 29, 2012, 8:33 PM

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