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Literatura

La mente del Gabo

                                                                   A Susana Almanza Villagómez y su mente inigualable

Mi abuela materna, Susana Almanza, la mujer que me crió mientras mi madre trabajaba para sacar adelante a la familia, tenía una mente extraordinaria; una mente que le había permitido vivir bajo sus propios términos, en una época, el México de la primera mitad del siglo XX que no era nada favorable al desarrollo de las mujeres.

Desplazada de su natal Guanajuato por la pobreza y la Revolución, mi abuela hizo de la Ciudad de México su hogar, y ahí tuvo dos matrimonios, una sola hija (mi madre), una larga carrera en el sector público y finalmente la alegría de criar, educar y formar a su único nieto.

Susana Almanza Villagomez, mi abuela materna

Vivió hasta los 91 años. Murió el día de mi cumpleaños, en el año de 1990. Había nacido en 1899 y visto el siglo XX en su casi totalidad. Los últimos años de su vida, aquejados por una larga lucha contra la diabetes, fueron una neblina de voces reales y fantasmales que surgían desde la ceguera y la demencia senil. A veces, era una mujer de 90 años que se sabía vieja y enferma; a veces, era una niña de 10 años maravillada por la Ciudad de los Palacios y la figura paternal de Porfirio Díaz. Su mente, extraordinaria, inquisitiva, poderosa, aguda, había cedido a la alucinación y se refugiaba en la memoria.

Esta introducción viene a cuento, era casi inevitable, tras leer las noticias relativas a la supuesta demencia senil de Gabriel García Márquez.

Hay dos noticias fundamentalmente contradictorias.

Primera, la generada por Jaime García Márquez, hermano del autor de Cien Años de Soledad, quien desde Cartagena afirma que “Gabo” sufre de demencia senil, y basa esta afirmación en que la quimioterapia que recibe el escritor colombiano para combatir el cáncer que sufre ha dañado sus neuronas y provocado el segundo padecimiento.

Segunda, apenas un par de días después, proveniente de Jaime Abello Banfi, íntimo amigo de García Márquez, quien desmiente al hermano y publica en Twitter que el escritor no sufre demencia senil, sino que simplemente está “anciano y olvidadizo”.

No soy médico para afirmar si García Márquez padece demencia senil, o simplemente se le olvidan las cosas como a los viejos, o si la quimioterapia puede desatar ese mal. Quien quiera familiarizarse con el cuadro clínico y la descripción, los puede leer en este enlace. Me sorprendió saber, por otras fuentes, que es mayor la frecuencia de la demencia senil en América Latina, que en la India o el África subsahariana.

El punto que me preocupa, el que me lleva a escribir esta reflexión no es la enfermedad misma, sino la reflexión sobre la mente de Gabriel García Márquez.

Gabriel Garcia Marquez: una bella mente.

Al parecer, estamos haciendo de la mente de un hombre anciano, que nació en Colombia y ahora vive en México, y escribió una serie de novelas, relatos y artículos, una materia de dominio público. El cerebro de García Márquez, sus vasos sanguíneos, lóbulos y neuronas, se vuelven parte de un imaginario colectivo. No faltará quien explore sus escritos tratando de detectar “señales tempranas” del progresivo avance de la enfermedad.

Lo que veo aquí es muy poco respeto por la vida privada. Creo que la demencia no afecta a García Márquez tanto como a una sociedad y a unos medios hambrientos de material que convoquen a lo escandaloso por la vía de la exploración deshonesta de la vida privada de las personas. A García Márquez, se le está poniendo en el mismo papel noticioso de algún actor que se divorcia, de alguna actriz o cantante a la que se sorprende en pleno romance en alguna playa, o de cualquier celebridad de dudosos méritos cuyo menú de la cena es materia de discusión pública.

La mente de García Márquez tiene, por supuesto un espacio público: su legado literario. Nos puede gustar más o menos su obra, pero ésta ha sido fundamental para que generaciones enteras de escritores se asomen a la literatura en español, y la estudien como referencia.

Lo que pase hoy en día en los vasos sanguíneos cerebrales de García Márquez es asunto que debe incumbirle a él, su familia más cercana, sus amigos y sus médicos.

La mente del Gabo me proporcionó días de felicidad leyendo Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba y El otoño del patriarca por mencionar tres de sus libros que más disfruté. La mente de mi abuela me proporcionó una educación, una pasión por la lectura y los viajes, y una visión de la vida que hoy en día transmito a mi hija, que lleva su nombre.

No sé, ni es asunto mío, dónde estará la mente del Gabo: le deseo salud y la compañía gozosa de familiares, amigos y buenos libros. La mente de mi abuela, al final, viajó a muchos lugares: su Salvatierra natal, la Ciudad de México porfiriana, los paseos infantiles por la Alameda, la locura de la Revolución, la sangre de la Decena Trágica, la Cristiada. En aquella neblina, en aquellos sueños, yo era el único al que ella siempre reconocía como su nieto, aunque me viera parado al lado de Don Porfirio, o cabalgando con Pancho Villa. El legado que su mente había construido ya estaba completo, ya caminaba con sus propios pies. El legado del Gabo, el poder de su mente, está en cada uno de nosotros que escribimos porque algún día leímos algo suyo y nos hizo pensar que tal vez nosotros también podríamos contar historias.

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Acerca de gerardo1313

Escritor y periodista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, y del Premio Nacional Repertorio Español, 2016, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, los poemarios En el pais del silencio (2015, Ediciones Oblicuas; y Silencio del tiempo, 2016, Abismos editorial) y la antología Diáspora: Narrativa breve en español de los Estados Unidos, de la que es coordinador y que fue publicada por Vaso Roto Editores en 2017. Ex director editorial de la revista contratiempo.

Comentarios

3 comentarios en “La mente del Gabo

  1. Gracias Gerardo por compartirnos la vivencia de tu abuela Susana, quien similar a las tías de Gabo, educó y ayudó a forjar tu carácter literario. En cuanto a Gabriel García Márquez, retomando uno de sus títulos, es “a very old man with enormous…mind” (un señor muy viejo con una mente enorme), cuya literatura ha iluminado latinoamérica y el mundo por más de medio siglo. Ese es su legado y no vale la pena reparar en historias fantasmas sobre su mente. Gabo le dio su literatura al mundo y si no quiere o no puede escribir más, no es un problema; ya cumplió su camino. De manera que, 45 años después, frente al juicio de la historia, el genial Gabriel García Márquez había de recordar aquella tarde remota en que se publicó su novela Cien años de Soledad. Latinoamérica era entonces una aldea de escritores y Gabriel la sangre nueva y el padre de un realismo mágico que el mundo habría de descubrir y darle un puesto permanente en el olimpo literario. Creo que estas transposiciones personales reflejan y comparten el respeto que le debemos a Gabo.

    Publicado por Juan Carlos Rincón | julio 12, 2012, 3:30 PM
  2. Mi papa’ supo que realmente se estaba haciendo viejo, cuando sumente empezo’ a flaquear. No fue la incontintencia, ni el trabajo al moverse, ni el pelo blanco, ni la ausencia de dientes, ni el pulso tembleque (que siempre tuvo, por cierto). No; fue cuando su memoria empezo’ a fallar cada vez mas seguido, cuando no recordaba ni que dia de la semana era….cuando cualquier cosa lo hacia llorar.
    El siempre dijo que no queria vivir como un pobre anciano sin afianzamiento a la tierra. Y eso, lo cumplio’. El dia que se enfermo’ suficientemente grave, decidio’ no luchar mas. Y estoy convencida de que fue por eso.

    Gracias por las anecdotas!

    Publicado por Andrea Ojeda | julio 13, 2012, 2:40 PM
  3. Salir del camino de la vida, hay multiples puertas…..el afecto de los testigos, evitar intervenciones”diabolicas”….no dejar sufrir…..me provoca ternura que Gabriel Garcia Marquez decidio estar en Paris para poner la mano sobre la “poignée”, cerca de su hotel a lado de la Sorbonne. Gerardo, aprecio tu relato y reflexiones, et qu’il le laisse en paix…..

    Publicado por Morel Y. | agosto 20, 2012, 11:55 AM

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