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Literatura

De premios y otras cacerías

Comienzo por admitir lo siguiente: no he leído a Mo Yan. Probablemente no lo haga por mucho tiempo porque tengo una pila bestial de libros aún por leer, y que quiero leer por gusto, no por obligación. En los años 80, en México, en una Muestra Internacional de Cine, presentaron Sorgo Rojo, largometraje basado en una obra de Yan. Pero no la vi. Así que tras la concesión del Nobel de Literatura a Mo Yan, y pese al hecho de que algunas de sus obras han sido traducidas al español y al inglés, seguiré sin leerlo por un buen rato.

Nada personal.

En sus primeras reacciones, Yan se notaba asustado por haber ganado el Nobel. O quizás más por el vendaval que se le viene encima. Algunos autores y activistas no están nada contentos con el anuncio, según podemos leer aquí y aquí.

El tema no es Yan. El tema es nuestra expectativa de lo que un premio literario de alcance mundial puede o debe ser, en tiempos donde todos los procesos de selección – desde la adjudicación de un premio a elecciones nacionales – están sujetos a la exploración incontenible, desmesurada de los medios y en particular de las redes sociales.

El tema es, también, un profundo cansancio y escepticismo de la sociedad ante las instituciones; un creciente desgaste e incapacidad de las mismas para justificarse, y actuar de forma transparente y confiable frente a la opinión pública.

Horas antes de la concesión del Nobel a Yan, las redes sociales hervían con apuestas y comentarios. Se hablaba de Murakami y de Philip Roth, entre muchos otros. A mí me gustan las novelas de Roth y agregué mi granito de arena (chistes, sobre todo) al alud de comentarios, humor, burlas, sarcasmos, lamentos y airados reproches que siguieron al anuncio.

Mo Yan: polemica

Algo similar pasó hoy, cuando se anunció la concesión del Nobel de la Paz a la Unión Europea: el sarcasmo, o la denuncia, monopolizaron el discurso en las redes sociales.

Volvamos al tema de Yan. La discusión sobre sus méritos literarios (puede o no tenerlos: insisto, no lo he leído, y no puedo juzgar su escritura) se enreda con la discusión sobre la relevancia de los premios.

A mayor alcance internacional del premio, y a mayor el monto involucrado, más fuerte la reacción, y mayor controversia sobre criterios de selección y transparencia de la decisión, y mayor cuestionamiento sobre los motivos reales o aparentes de la concesión. Véase, si no, el continuo debate en torno al peruano Alfredo Bryce Echenique, los plagios documentados y comprobados que cometió de artículos periodísticos, y la decisión de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de otorgarle el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Bryce Echenique: mas polemica

Es interesante que si por un lado ha habido un torrente de críticas a la Fundación Nobel y a la FIL por los criterios de selección, por el otro ha habido una relativa indiferencia a la concesión de la Beca Genio de la Fundación MacArthur (medio millón de dólares, sin ataduras de ninguna especie) al escritor dominicano y Premio Pulitzer, Junot Díaz.

No porque Junot Díaz no lo merezca. A él sí le he leído y me parece muy bien que apoyen su trabajo de esa manera.

La diferencia, para mí, estriba en la transparencia de los procesos. El proceso de la Fundación MacArthur es transparente; el de la FIL no lo es; y el de la Nobel, aunque es más abierto, mantiene aún velos de misterio en muchas partes del proceso. Visiten, si no, sus páginas web. La Fundación Nobel mantiene en secreto, por 50 años, la integración de las nominaciones. Hoy sabemos, porque recién han abierto esos archivos que, por ejemplo, a Thomas Mann (1929) lo nominó Herman Hesse, y a éste (1946), lo nominó Martin Buber. Pero tendremos que esperar muchos años, y usted y yo que esto leemos seremos olvidado polvo para entonces, para que sepamos cuál fue el proceso que resultó en la nominación de Mo Yan.

Factor adicional: la beca MacArthur se otorga a creadores en diversas disciplinas, como estímulo a la creación; es un reconocimiento con miras a futuro; los premios literarios, en especial aquellos como el de la FIL y el Nobel, se dan al conjunto de una obra, es decir, miran al pasado. Mientras en la beca hay un contenido de esperanza, en los otros hay una invitación generalizada a una disección minuciosa del conjunto de una obra; disección magnificada por la lupa desmesurada de las redes sociales y la comunicación digital.

La polémica en torno a los premios literarios es también la historia de una serpiente que se muerde la cola: hay, es cierto, un amafiamiento de instituciones culturales y editoriales en el uso arbitrario de los premios. Pero hay, también, un feroz canibalismo en el gremio. Ambos polos son vorazmente hambrientos e implacables y se alimentan uno del otro.

Leía un comentario en El País, en torno a Mo Yan, en el sentido de que la envidia – ese viejo deporte español que tan bien hemos sabido adaptar en América Latina – es igualmente endémica en China. No he conocido país ni lengua, donde la envidia no contamine a los gremios literarios, o donde la obsesión por los premios no se convierta en una indiscriminada temporada de cacería.

Transparentar los procesos de selección en los premios que se otorgan a la creatividad es un reclamo urgente. Pero hay que mirar más allá, a la naturaleza misma de las instituciones culturales y a la manera como se estimula y premia la creatividad. No sirve de nada ser filantrópico si el premio se exhibe, de parte de las instituciones, como un trofeo de caza; si se le concibe como parte integral o terminal de un proceso. La idea misma de premiar establece una relación subordinada, una relación de poder. Y el poder, inevitablemente, prostituye.

 

 

Acerca de gerardo1313

Escritor, periodista, comunicador y comentarista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, y el poemario En el pais del silencio (publicado en 2015 por Ediciones Oblicuas, Barcelona). Director editorial de la revista contratiempo (http://contratiempo.net)

Comentarios

Un comentario en “De premios y otras cacerías

  1. Hace diez años, sus juegos en el laboratorio de física de la Universidad de Bristol, Inglaterra, les permitieron recibir uno de los llamados premios Ig Nobel que se otorgan “a las investigaciones más poco probables”.

    Publicado por search engine marketing | octubre 28, 2012, 5:58 AM

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