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Narcotrafico

Cuando llegaron los cronistas: Magali Tercero y la violencia en Sinaloa

Cuando los bárbaros lleguen darán la ley, de Esperando a los bárbaros,   Constantino Cavafis.

 A pocos días del final del régimen de Felipe Calderón, una reina de belleza de Sinaloa, que andaba con narcotraficantes, muere a tiros. Cierre sangriento a uno de los periodos más violentos en la historia de México. No tenemos claro si son 80 mil, 100 mil, 150 mil o más los muertos que deja la guerra contra el narco. Sí nos queda claro que en esa guerra mal planeada y peor ejecutada, zonas enteras del país han sido devastadas, y que la violencia impera como un hecho casi cotidiano. En muchas partes de México, los espacios públicos se han perdido, y el discurso y la vida misma han sufrido profundas alternaciones: es la realidad de vivir con la violencia.

Toda una serie de documentos periodísticos, tanto impresos como electrónicos, han detallado esta aterradora experiencia de “casa tomada”; en su inmensa mayoría lo han hecho desde el periodismo de investigación y denuncia. Investigación y denuncia que son necesarios y urgentes en un país donde ejercer el periodismo es un alto riesgo.

Ha habido pocas aproximaciones, sin embargo, a la crónica: a esa mirada profunda, única, íntima que el periodismo nos ofrece como género. Una gran crónica es Huesos en el desierto de Sergio González Rodríguez, publicada a principios de la década pasada y que se centra en los feminicidios de Ciudad Juárez.

He leído muchos de los libros de reportajes sobre el narcotráfico en México. Ninguno me deja la huella que me queda tras la lectura de Cuando llegaron los bárbaros… de Magali Tercero (Planeta, temas de hoy, 2011). Leído entre el estremecimiento y la rabia, este libro me recordó muchas de las mejores crónicas de Carlos Monsiváis. Pero establezco una diferencia: Monsiváis escribió casi siempre desde una cierta distancia de observador, lo que le permitía ejercer la ironía como una bella arte.

Magali no guarda esa distancia: su crónica habla de hechos que le son próximos. Su viaje a Sinaloa, un periplo que entre idas y vueltas le toma casi tres años, es una vuelta a sus orígenes, a escrudiñar en la historia de su propia familia para entender los gérmenes de la violencia. Todo viaje interior es necesariamente una sacudida. Magali sabe contar esa sacudida para involucrarnos en el tema central: la violencia se ha asumido como una experiencia cotidiana en una parte del país, y desde ahí se ha extendido en mayor o menor medida al resto del territorio.

No quiero caer en determinismos étnicos o geográficos. El otro día tuve una larga y animada conversación en mi muro en Facebook con relación a la publicación de un ensayo sobre la presunta crueldad innata de ciertos pueblos, incluyendo el mexicano. No soy antropólogo ni científico social y no creo realmente en el determinismo, pero leyendo Cuando llegaron los bárbaros… entiendo qué debemos preguntarnos por qué ha campeado la violencia, y por qué la hemos incorporado a lo cotidiano.

Magali Tercero, flanqueada por Leobardo Sarabia (izq.) y Jose Luis Martinez, en la presentacion de Cuando llegaron los barbaros durante el X FELINO en Tijuana, 2012

Magali Tercero, flanqueada por Leobardo Sarabia (izq.) y Jose Luis Martinez, en la presentacion de Cuando llegaron los barbaros durante el X FELINO en Tijuana, 2012

Escribe Magali citando a Geney Beltrán Félix: “La violencia ya tocó el lenguaje, y cuando algo toca el lenguaje ya tocó todo”. En cinco capítulos y un epílogo, voy de sobresalto en sobresalto de la mano de Magali, recorriendo la prolífica y también áspera geografía sinaloense, como quien camina de puntillas por una tierra donde todo es posible. Decenas, cientos de sinaloenses, hablan a través de sus páginas, y lo hacen con un desenfado que tal vez traicione un terror permanente, instalado, aniquilador. Se convive con la violencia hasta que ésta te toca. Vidas transformadas por el contacto con las balas. Magali narra el trayecto de su propia familia desde que su abuelo, Alfonso Leyzaola, fue asesinado en 1941 en la sierra de Badiraguato, cuna histórica o legendaria del narco. Un asesinato que se da en el marco de la lucha por la tierra, y del combate contra el cultivo de amapola; una historia que habla de pobreza, marginación, lucha de clases, y que me recuerda los orígenes de las mafias siciliana, napolitana, calabresa y corsa en el Mediterráneo.

“En esta tierra casi todos tienen un pariente víctima de la violencia histórica del estado. La sangre derramada emponzoña a las generaciones”, escribe la autora.

Cuando llegaron los bárbaros… no es un libro que pontifique sobre las soluciones a la violencia del narco. Es un libro donde las voces de la gente de Sinaloa hablan sobre cómo sus vidas se han visto transformadas por la violencia; testimonios estremecedores porque saltan entre el humor voluntario e involuntario, la desesperación absoluta, la indiferencia, la resignación o la rebeldía, pero ninguna de ellas deja de manifestar, de mostrar, las cicatrices.

Territorios tomados

Territorios tomados

En un momento en que el país pasa la página, en un momento en que es urgente pensar en otras maneras de enfrentar al narco y poner un alto a la violencia, en un momento en que no se puede seguir aceptando a la violencia como algo robe espacios, altere la vida y se apropie del lenguaje, Cuando llegaron los bárbaros… es una lectura necesaria, aleccionadora, un documento que debe darnos pistas para detener el ciclo que no ha dejado de repetirse por generaciones.

 

 

 

Acerca de gerardo1313

Escritor, periodista, comunicador y comentarista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, y el poemario En el pais del silencio (publicado en 2015 por Ediciones Oblicuas, Barcelona). Director editorial de la revista contratiempo (http://contratiempo.net)

Comentarios

3 comentarios en “Cuando llegaron los cronistas: Magali Tercero y la violencia en Sinaloa

  1. Estimado amigo
    Cada vez que leo sobre las masacres y la violencia desatada en México por los carteles de la droga, me aterra y entristece porque es un fenómeno criminal devastador que retrasa el desarrollo de nuestras sociedades y las corrompe hasta la médula. En Colombia vivimos el problema y llegó a los niveles sangrientos de México, eliminó a jueces, politicos, periodistas, campesinos, desplazó poblaciones, permeó la sociedad, corrompió la economía, la política, el deporte, la policía, los cuerpos de seguridad. El narcotráfico modificó radicalmente nuestra cotidianidad, la sociedad y el lenguaje. Razón tiene Magali al señalar que cuando la violencia toca el lenguaje “ya tocó todo”. Tristemente y parafraseando el título del libro, debo decir que cuando llegaron los bárbaros, “se quedaron por la fuerza y con la fuerza”. La Colombia de hoy es más moderna y crece, dicen las cifras, pero es también más violenta, más corrupta, el lenguaje no es el mismo, las palabras ofensivas y soeces están incorporadas al léxico común por una extraña ósmosis, que ha validado esa deriva, como aceptó los cambios de valores, el enriquecimiento rápido y fácil, la trampa, la mordida, la fuerza, las armas en la calle y mucho más. Triste, pero cuando llegan los bárbaros y se les da espacio, es muy difícil liberarse de ellos si la sociedad no se levanta y los relega, si no sigue su juego ni se beneficia de él. Pero nuestras sociedades son débiles, la clase media está golpeada y migra, la pobreza en nuestros paises afecta a un 40% de la población, y esos son índices muy altos que facilitan el esparcimiento del narcotráfico y su violencia. El camino es largo y pleno de sobresaltos, y en el hemos tenido que aprender a convivir con la violencia. Lo importante es no asimilarla hasta el punto de perder la distancia. Un abrazo. Juan Carlos Rincón

    Publicado por Juan Carlos Rincón | noviembre 30, 2012, 12:30 PM
  2. Excelente reseña. Espero leer estos libros muy pronto ya que la violencia nos ha tocado a todos. Yo perdí un primo muy querido y toda mi gente por allá (incluso mis padres) viven con un miedo que no se sacude.

    Para concordar con Javier Sicilia, no creo que sea un problema de pobreza sino uno de sus efectos. Algunas personas pobres buscaran salir de ese estado sin importar los medios. Quizá sea una fina distinción pero creo que la ilegalidad de los narcóticos es la que nos conduce a este camino de violencia, muerte y desesperanza. Los riesgos de llevar estos productos a mercado por esa cuestión son los que provocan esto problemas. En EEUU no vemos el mismo nivel de violencia pero sí los efectos de una política que ignora la realidad o sea el consumidor. El juega el papel más importante y menos discutido en esta trama.

    ¿Cuántas personas <> caen en prisión por vender drogas? ¿Y quién las compra? Actualmente EEUU tiene el mayor número de prisioneros — más de dos millones lo cual representa el 25 por ciento (más o menos) al nivel mundial. Seguro que no todos llegan a la prisión por esa cuestión pero muchos sí. Muchos de ellos son hombres afroamericanos pero los consumidores no.

    Publicado por Juan Carlos Hernandez | diciembre 6, 2012, 11:44 PM

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