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Poesia

Martes de #poesía: Blanca Varela

Tuve la oportunidad recientemente de presentar, en el Instituto Cervantes de Chicago, a la escritora mexicana Margo Glantz. Narradora, ensayista, académica y traductora, la obra de Glantz cubre más de seis décadas, y abarca temas tan variados como la literatura mexicana de los siglos XIX y XX, la importancia de la Malinche en la historia de México, y la figura de Sor Juana Inés de la Cruz.

A sus 83 años, Margo Glantz es lúcida y brillante. En Chicago, presentó su más reciente libro Coronada de moscas, una memoria de tres viajes a la India bellamente ilustrada por las fotografías a color que tomó su hija Alina López Cámara.

Andando los pasos de autores que pisaron la India antes que ella, y tan variados entre sí como V.S. Naipaul y Pasolini, Paz y Forster, Eliade y Calasso, Glantz hace una profunda reflexión sobre los interminables y violentos contrastes del subcontinente, la condición de las mujeres, y la naturaleza de lo ceremonia y lo sagrado.

El excelente título de su libro proviene de un poema de la peruana Blanca Varela (1926 – 2009). En conversaciones previas y posteriores al evento con Glantz, ella me reveló muchos aspectos que desconocía de la obra de Varela. El poema es “Ternera acosada por tábanos”: sus poderosas imágenes constituyen un poderoso preámbulo para el diario de viajes de Margo Glantz. El poema es un salvaje contraste entre vida y muerte; es también una referencia a Io, la ninfa seducida por Zeus y transformada en ternera, y luego condenada por la celosa Hera a ser hostigada por tábanos hasta perder la razón. Io fue luego redimida por Prometeo.

Comparto con ustedes el tremendo “Ternera acosada por tábanos” y otro poema de Varela, “Persona”.

Ternera acosada por tábanos

Podría describirla
¿Tenía nariz ojo boca oídos?
¿Tenía pies cabeza?
¿Tenía extremidades?

Sólo recuerdo al animal más tierno
llevando a cuestas
como otra piel
aquel halo de sucia luz

Voraces aladas
sedientas bestezuelas
infamantes ángeles zumbadores
la perseguían

Era la tierra ajena y la carne de nadie

Tras la legaña
me deslumbró el milagro mortecino
la víspera el instinto la mirada
el sol no nato

¿Era una niña un animal una idea?

Ah señor
qué horrible dolor en los ojos
qué agua amarga en la boca
de aquel intolerable mediodía
en que más rápida más lenta
más antigua y oscura que la muerte
a mi lado
coronada de moscas
pasó la vida

Persona

el querido animal
cuyos huesos son un recuerdo
una señal en el aire
jamás tuvo sombra ni lugar

desde la cabeza de un alfiler
pensaba
él era el brillo ínfimo
el grano de tierra sobre el grano
de tierra
el autoeclipse

el querido animal
jamás cesa de pasar
me da la vuelta

La poeta Blanca Varela

La poeta Blanca Varela

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Acerca de gerardo1313

Escritor y periodista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, y del Premio Nacional Repertorio Español, 2016, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, los poemarios En el pais del silencio (2015, Ediciones Oblicuas; y Silencio del tiempo, 2016, Abismos editorial) y la antología Diáspora: Narrativa breve en español de los Estados Unidos, de la que es coordinador y que fue publicada por Vaso Roto Editores en 2017. Ex director editorial de la revista contratiempo.

Comentarios

5 comentarios en “Martes de #poesía: Blanca Varela

  1. Gracias por este post Gerry. También me tocó presentar a Margo Glantz en una feria de Lima hace algunos años, y tuve el honor de compartir un té, un par de veces, con Blanca Varela en su departamento de Barranco. Dos escritoras sorprendentes.

    Publicado por Carlos Maza | octubre 8, 2013, 6:50 PM
  2. En “Ternera acosada por tábanos”, la poeta intenta describir a un ser monstruoso que pasó junto a ella un “intolerable mediodía”. Incierta –su aspecto, sus rasgos, su naturaleza son imprecisos–se pregunta: “¿tenía nariz ojos boca oídos? / ¿tenía pies cabeza? / ¿tenía extremidades?”; y también, incierta sobre su identidad: “¿era una niña un animal una idea?”. Pero de ese incierto e indescriptible ser, recuerda con absoluta claridad que “lleva a cuestas”, como otra piel sobre su piel, un “halo de sucia luz”. Luego sabemos que no se trata en realidad un “halo de sucia luz” sino de unas “voraces aladas/ sedientas bestezuelas/ infamantes ángeles zumbadores”. Ese ser, la poeta ya no tiene la menor duda, es la vida y su contemplación la lleva, al final del poema, a una de las exclamaciones que mejor expresan la constatación del horror y de la compasión: “ah señor / qué horrible dolor en los ojos / qué agua amarga en la boca / de aquel intolerable mediodía / en que más rápida más lenta / más antigua y oscura que la muerte / a mi lado / coronada de moscas / pasó la vida.

    Publicado por Julia Heath | octubre 19, 2013, 6:39 PM
  3. Descubrí este poema y a esta autora por una lectura que hizo Vargas Llosa hace un par de días… Y pensar la cantidad de poemas y escritores sublimes que nunca llegaremos a conocer si no es por una cuestion del azar…

    Publicado por carlos | mayo 23, 2014, 7:34 PM

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