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Poesia

Martes de #Poesía – Lampedusa

Más de 300 inmigrantes africanos murieron hace unos días, al naufragar la embarcación que los llevaba a Italia. En su mayoría, venían de Eritrea. Naufragaron en las costas de Lampedusa, una minúscula isla italiana que queda a medio camino entre las costas de Túnez y las de Sicilia.

La tragedia de Lampedusa de nuevo puso en contexto la crítica situación de miles de inmigrantes en todo el mundo que anualmente arriesgan la vida para cruzar mares o desiertos, en manos de traficantes e inermes ante abusos oficiales, en busca de una vida mejor que la que tenían en sus países de origen.

Habrá, por desgracia, otras Lampedusas, ya sea en el Mediterráneo o el desierto de Arizona, mientras no haya un nuevo planteamiento intergubernamental en materia de política migratoria.

Escribí al respecto esto, que les comparto.

 

Lampedusa

 

Tres murallas circulares erigió Cartago sobre tus playas

tres altares, tres fuegos sagrados, tres refugios:

manos abiertas al navegante exhausto, ojos que vigilan,

que esperan al prófugo, al desesperado que huye de Sicilia o de la cresta de África.

El tiempo se tragó las piedras pero el agua lame siempre tu costa

ilumina el desovar de las tortugas,

su lento regreso a las olas entre las risas y los bailes de los delfines.

 

En la noche cerrada seguían llegando, buscaban a Italia:

jóvenes de camisas rotas, aferrados a la lancha que se desborda,

viejos entumidos por el hambre y el sueño, mujeres al borde del parto,

niños de miradas vacías, que no juegan ni temen a la noche,

que no son de nadie sino del mar que se los traga.

El mar vomita en tu orilla su jornal de sangre, su caudal de negros cuerpos sin nombre.

Otros siguen en ruta, en cordón interminable.

Prefieren la velada amenaza del mar, la pobreza y la lengua extraña,

–prefieren ser sombras que sobreviven en Nápoles, en Roma, en Florencia,

corren por delante de los carabineros;

prefieren sus cuerpos enfermos bajo la nieve

extienden las manos para vender la camiseta de la Juve o de la Lazio,

barata, hecha en Malasia, o los relojes falsos, hechos en Nigeria,

la imitación del pan y el techo sobre la cabeza sin papeles—

que el marasmo en Túnez o en Bengazi,

la muerte en nombre de Alá o de la primavera;

mejor la noche, la maldición de las olas, la eternidad del estrecho,

la distante antorcha que erigió Cartago,

la pausa de Lampedusa en mitad de la nada.

El agua sacia su sed de carne con los que caen de la lancha,

exhaustos de hambre y miedo.

La sal de las aguas que todo lo acaba,

el trago, el lento arrastre de la corriente.

Este Mare Nostrum es de unos pocos:

del carabinero en Roma, del narcotraficante en Bari

–es caro el precio de la entrada.

 

Lampedusa espera:

no es Ítaca.

No le importa si eres niño o viejo.

Lampedusa no es tu destino,

No te esperan ahí Lestrigones ni Cíclopes

esos los dejaste atrás o te esperan pacientes en Italia.

Si no llegas tú, llegarán otros.

No importa el viaje, sólo la muerte

y la noche sigue segando la caravana de lanchas como si cortase trigo:

corta ilusos de ojos en blanco, ahogados entre cardúmenes de delfines

que los miran indiferentes y cantan.

 

En Lampedusa no pueden hacer nada.

Cada noche suben a los promontorios

sobre las ruinas que erigió Cartago encienden sus antorchas.

Acaso los vea alguna lancha,

acaso sigan en ruta o lleguen a salvo a la playa.

Pero hace tiempo que las antorchas

sólo devuelven el brillo de los cuerpos relucientes de espuma, azules e hinchados;

el brillo de los niños que no temieron al mar y que no eran de nadie.

Despliegan sus cuerpos en la arena como notas de una sinfonía

la bajamar se lleva sus ignoradas plegarias

sus nombres ya fueron olvidados en África.

Quieren enterrarlos:

en la pequeña isla, bajo los escombros, ya no hay lugar para los recién llegados.

Las mujeres de Lampedusa han salidos de sus casas

cuentan a los muertos, consuelan a las madres

y una a una apagan las antorchas sagradas.

 

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Acerca de gerardo1313

Escritor, periodista, comunicador y comentarista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, y el poemario En el pais del silencio (publicado en 2015 por Ediciones Oblicuas, Barcelona). Director editorial de la revista contratiempo (http://contratiempo.net)

Comentarios

2 comentarios en “Martes de #Poesía – Lampedusa

  1. Hermoso poema, intenso.

    Publicado por glasmundo | noviembre 22, 2013, 2:03 PM

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