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Estados Unidos

Marea roja, o los tristes días de Barack el Pasmado

                                                                A Fini Lazo, que preguntó

Se engañan en Estados Unidos quienes dicen que no lo vieron venir. Las señales estaban ahí desde hace rato. Y no es el habitual recorrido del péndulo político al lado contrario de donde estaba previamente.

El americano promedio se despertó el miércoles 5 de noviembre con un mapa político muy rojo, el color que le han asignado las televisoras al Partido Republicano. El azul demócrata se apaga, y el partido del Elefante obtiene su más amplia mayoría en décadas y tiene, en la mira, el premio mayor que es la presidencia para 2016.

La marea comenzó a formarse en 2008, justo el año que ve la llegada al poder del demócrata Barack Obama. Terminaba la era de Bush II con el inicio de una salvaje recesión económica, y el prestigio republicano por los suelos debido al fracaso de la guerra contra el terrorismo.

Los demócratas tuvieron la opción de nominar a Hillary Clinton, lo cual representaba un regreso a sus fórmulas tradicionales de ejercicio político. Optaron por un experimento: el carisma de Barack Obama y la idea de la renovación. Querían evitar la polarización que significaría ver de nuevo el nombre Clinton en el buzón de la Casa Blanca.

Su cálculo falló de cabo a rabo: Obama polarizó a la clase política como pocos presidentes lo han hecho. No todo es culpa suya, pero Obama también ha mostrado una notoria incapacidad como político y como líder.

La economía no ayudó. El país entró en una recesión profunda que no sólo destruyó la base laboral, sino que agotó las finanzas públicas de federación, estados y municipios, y castigó a la clase media donde más le dolía: la virtual eliminación del Estado de Bienestar, algo que era un logro casi exclusivamente demócrata.

La recuperación económica ha sido débil. Obama no ha podido, o no ha sabido, aprovecharla. La creación de empleo aún es limitada. Pero la red social está corroída. La capacidad de ahorro y retiro de los estadounidenses está severamente dañada, y con ella uno de los pilares más sólidos del llamado Sueño Americano.

Cierto, Obama logró la reforma de la salud, pero a costa de su credibilidad, de su escaso capital político.

Y Obama – y de esto se habla muy poco en Washington – se quedó dormido mientras los bancos e instituciones financieras le robaban literalmente la billetera. Wall Street quedó de rodillas en 2008 debido a sus propias y salvajes prácticas bursátiles. Bancos y financieras pidieron perdón, se arrastraron para pedir el rescate. El rescate llegó, financiado por el contribuyente. Y hoy, bancos y financieras gozan de cabal salud, se hinchan de dinero una vez más, mientras John Taxpayer pasa aceite para pagar la hipoteca, pagarle la universidad a sus 2.3 hijos, pagar su bestial deuda crediticia, y ahorrar un alguito para la jubilación. Y gracias a la ciencia y a la reforma de la salud, John Taxpayer vivirá 90 años en vez de 70, sólo que en pobreza porque su escaso retiro no le alcanzará para sobrevivir.

Y John Taxpayer, que es votante, no olvida.

Los republicanos, por el contrario, pasaron por un proceso muy interesante: perdieron su centrismo y se desbarrancaron a la derecha, arrastrados por el delirante Tea Party. Simplificaron su mensaje, rascaron las fibras sensibles del clasemediero sin trabajos ni ahorros, del trabajador suburbano, semirural y rural, ferozmente cristiano, para venderle la idea de que en el nacionalismo, y en la fe en el individualismo americano, está la salida de la crisis. Y recurrieron a un viejo truco político: ponerle cara al enemigo, aunque éste no sea real, identificarlo, nombrarlo. La cara era, por supuesto, la de Obama. Y, por extensión, la de los demócratas. Su éxito ha sido rotundo. Ideológicamente el país está a sólo unas muescas de distancia de los talibanes o de ISIS, pero se hicieron con el poder, que era lo que querían, y dejaron por los suelos a demócratas, liberales, y esa reliquia amorfa en que han quedado convertidos los sindicatos.

Marea roja

Marea roja

Los indicios de un cambio muy profundo están ahí. Doy tres ejemplos:

1- La marea roja, firmemente establecida en el interior del país y las zonas semiurbanas y rurales, avanza hacia las ciudades y suburbios a pasos agigantados.

2- El voto afroamericano y el voto latino, supuestamente demócratas, empiezan a cambiar de signo. Aún en Chicago, ciudad de Obama, el voto afroamericano sufrió un giro, y muchos miembros de esa comunidad apoyaron a un candidato republicano a la gubernatura de Illinois. Muchos latinos de recién adquirida ciudadanía son conservadores, y otros tienen un pleito pendiente con Obama, quien por enésima vez se echó para atrás en materia de la reforma migratoria.

3- El voto femenino también está dividido. Las madres de familia apuntan por valores cada vez más conservadores, y el derecho al aborto pierde terreno en los juzgados y en la conciencia civil.

Quedan dos años para las elecciones presidenciales. Los republicanos preparan el terreno para el siguiente monarca de la dinastía Bush, tutelada por la feroz y maquiavélica Bárbara, esposa y madre de Bushes dóciles, obedientes y de inteligencia mediana. El próximo, Jeb, es el menos tonto de todos.

Obama: y ahora?

Obama: y ahora?

Mientras tanto, Barack I, el Pasmado, ve poco a poco que el sol se pone sobre su reino. Los próximos dos años le resultarán de pesadilla, con los Republicanos al mando de la legislatura y en control de muchos estados, los sectores sociales hartos de él, las minorías en plan hostil, y una Hillary Clinton a la que no le quedará más remedio que desconocerlo si quiere ganar.

 

Acerca de gerardo1313

Escritor, periodista, comunicador y comentarista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, y el poemario En el pais del silencio (publicado en 2015 por Ediciones Oblicuas, Barcelona). Director editorial de la revista contratiempo (http://contratiempo.net)

Comentarios

Un comentario en “Marea roja, o los tristes días de Barack el Pasmado

  1. Excelente post. Vemos como los republicanos arrasaron y como el presidente y su partido fueron castigados por el voto de un electorado harto de las promesas y hambrientos por hechos.

    Publicado por oosorio456 | noviembre 6, 2014, 4:54 PM

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