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Chicago

Mentiras

El cuento va de la siguiente manera: un equipo infantil de béisbol, formado por muchachitos afroamericanos de los barrios pobres de Chicago, se clasifica a la Serie Mundial Infantil, gana el campeonato regional y el nacional, y llega hasta la gran final donde es derrotado por Japón. El equipo, que lleva el nombre de Jackie Robinson, el pelotero de los Dodgers de Brooklyn que rompió la barrera del color en el béisbol de Ligas Mayores, es festejado nacionalmente: Obama los recibe en la Casa Blanca, y en un verano donde la sangre ha corrido como pocas veces en los barrios negros de Chicago, la celebridad de Jackie Robinson West llevó buenas noticias –que no abundan- a los barrios.

Todo era mentira.

Resulta que el equipo era cachirul: varios de sus jugadores ni siquiera eran de Chicago sino que habían sido “importados” de los suburbios. En los deportes amateur, a estos jugadores de fuera se les conoce como “ringers” (todo los días se aprende algo nuevo: si les preguntan cómo se dice cachirul en inglés, ahora ya lo saben).

Transparencia total: yo, que he sido entrenador del equipo de fútbol de mi hija Susana, he usado ringers. Los usé cuando ya estábamos eliminados, quedaban uno o dos partidos de trámite y no me alcanzaba con mi plantel para no perder por default porque varios jugadores se me habían largado de vacaciones. En las dos o tres ocasiones que usé ringers, ganamos esos partidos. La práctica, me dicen, es frecuente.

Los Medias Negras de  Chicago de 1919.

Los Medias Negras de
Chicago de 1919.

A nadie debe extrañar mucho que el cachirul de Jackie Robinson West haya ocurrido en Chicago, ciudad que saltó a la fama en 1919 cuando Meyer Lansky logró que varios jugadores de los Medias Blancas vendieran la Serie Mundial. El escándalo de los “Medias Negras” alcanzó nivel nacional, como ahora lo ha hecho el de Jackie Robinson West.

Chicago tiene una merecida fama de corrupción y trampas. Aquí se armaron las victorias electorales de al menos dos presidentes a base de hacer votar a los muertos, robar urnas, y practicar otras disciplinas de la triquiñuela, el engaño y la estafa.

¿A quién afecta la mentira de Jackie Robinson West? Por desgracia, a los niños que jugaron en el equipo. Si JRW no hubiese ganado el campeonato nacional o no hubiese llegado a la final mundial, poco o nada interesaría el hecho. Pero el impacto ha sido enorme. El equipo ha sido castigado con la pérdida de sus títulos, y sus entrenadores suspendidos.

Hay de mentiras a mentiras.

A final de cuentas, los entrenadores de JRW podrían alegar que no tenían personal suficiente para jugar una Serie Mundial.

Mucho más difícil de entender y justificar es la mentira de Brian Williams, el director de noticias de la cadena NBC y presentaron del principal noticiero vespertino. El heredero, digamos, de Tom Brokaw y, hasta el momento de su desgracia, el rostro y voz más reconocibles en la televisión estadounidense.

Williams se inventó una historia plausible que resultó ser toda una rueda de molino: dijo que había estado en peligro mientras se encontraba desplazado en Irak. A final de cuentas, el periodismo sigue siendo una profesión riesgosa. Pero Williams nunca estuvo en peligro verdadero, y la cadena NBC lo ha castigado con seis meses de suspensión sin goce de sueldo.

En un país donde el periodismo es espectáculo, y la fuente más creíble de noticias es un programa cómic o (el Daily Show de Jon Stewart en Comedy Central), ¿cuál es el alcance real del caso Williams?

Brian Williams: mentiroso

Brian Williams: mentiroso

Ironía: dijo Jon Stewart que con la admisión de Williams de su mentira, finalmente alguien rendía cuentas de todas las mentiras que dijo Estados Unidos durante la invasión a Irak.

El periodismo estadounidense presume de ser blanco y puro: anchors de incorruptible plumaje como Walter Cronkite o Dan Rather, que están dispuestos a jugarse el pellejo para que la verdad se sepa. Williams venía de esa tradición.

Pero también venía de una realidad: la competencia por el rating, ante la pérdida creciente de audiencia y credibilidad de las cadenas tradicionales frente al cable, frente a la alharaca conservadora de Fox News, o frente a los fenómenos de Stewart y Stephen Colbert, actores cómicos que, mediante el uso del sarcasmo y la ironía, se convierten en el referente informativo para las generaciones jóvenes.

Muchos recordarán aquí la extraordinaria serie televisiva The Wire. En su quinta y última temporada, el detective McNulty se inventa la existencia de un asesino en serie que mata desamparados en las calles de Baltimore. Es, por supuesto, una mentira, pero McNulty lo hace para captar presupuesto que le permita a su equipo seguir combatiendo a las poderosas pandillas de las drogas del oeste de la ciudad.

En la mentira cae redondo el diario The Baltimore Sun, recién adquirido por el Chicago Tribune y bajo presión para no perder circulación y lectores. Uno de sus reporteros compra el garlito y él, también, se inventa una relación con la inexistente asesino serial.

Resultado: las pandillas son desmanteladas, McNulty y sus aliados son castigados pero no muy duramente, el Baltimore Sun gana un Premio Pulitzer, y el tema del desamparo de los homeless es explotado políticamente por el alcalde para lanzarse a la gubernatura.

La mentira no es una excepción, es una dinámica. Nos corresponde examinar cuántas mentiras nos rodean, cuántas hemos creado, y cuántas queremos creer.

Acerca de gerardo1313

Escritor, periodista, comunicador y comentarista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, y el poemario En el pais del silencio (publicado en 2015 por Ediciones Oblicuas, Barcelona). Director editorial de la revista contratiempo (http://contratiempo.net)

Comentarios

Un comentario en “Mentiras

  1. Un comentario muy acertado: nadie es refractario a la mentira: un mal transversal, pero en lo personal necesario para crearnos un entorno favorable.

    Publicado por geografías invisibles | febrero 13, 2015, 8:17 PM

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