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Musica

Juanga, y el gobernador querendón

He esperado mucho tiempo para contar esta anécdota, y aún estoy un poco inseguro sobre los motivos de mi reserva. La reciente muerte de Juan Gabriel me hace pensar que esta historia, verdadera, es una suerte de homenaje porque revela qué tanto su música viajó más allá de lo que él mismo hubiera imaginado.

 

Por ende:

 

Si no recuerdo mal, era diciembre de 2004. Llevaba yo dos meses como secretario de Prensa y Asesor Hispano del entonces gobernador de Illinois, Rod Blagojevich (el mismo que hoy cumple una sentencia de 14 años por corrupción, pero esa es otra historia).

 

Mis contactos directos con él habían sido pocos: aparecí junto a él en el podio el día de mi nombramiento, y lo había acompañado a un par de conferencias de prensa.

 

Una mañana uno de sus asesores más cercanos asomó la cabeza en mi oficina y me hizo seña que lo siguiera. Caminamos hasta el despacho del gobernador y entramos. Blagojevich, en mangas de camisa, leía unos documentos con los pies subidos en su escritorio.

 

Me hicieron seña que me sentara frente a él. Me ignoró todavía por unos segundos hasta que dejó sus papeles sobre el escritorio, bajó los pies, y clavó su mirada en mí.

 

Esperaba muchas cosas: desde un regaño, hasta una petición de consejo. En vez de ello, me preguntó, como si cualquier cosa:

 

–¿Conoces la canción ‘Querida’?

 

Guardé silencio por un segundo. Miré al asesor, lo miré de nuevo al gobernador.

 

–¿’Querida’, cómo, la de Juan Gabriel?

 

–No estoy seguro del autor pero la he oído varias veces. Quería pedirte un favor: quiero cantársela a mi mujer en su cumpleaños. ¿Me podrías traducir la letra?

 

De nuevo guardé silencio por un segundo.

 

–Sí, seguro. ¿Se la va a cantar en inglés?

 

–No, en español. Pero quiero saber bien qué dice, para mí y para explicárselo a ella.

 

–Ok.

 

–¿Para cuándo me tienes la letra traducida?

 

–No sé, ¿un par de días?

 

–¿Qué tal mañana? Es que ya viene su cumpleaños.

 

–De acuerdo. Mañana.

 

El gobernador volvió a subir los pies en el escritorio y retomó su lectura. Me levanté y comencé a andar el camino hacia la puerta del despacho. Algo me bullía en la cabeza. Muchas veces sientes la necesidad de decir algo y sabes que probablemente sea inoportuno, y te debates entre hacerlo y no.

 

–La cosa es que –dije de pronto, volviéndome hacia él—y ya lo verá usted cuando lea la letra, es que en realidad es una canción un poco triste.

 

Se hizo un silencio como el que se hace en las películas del Oeste, cuando el malo entra arrastrando espuelas en la cantina. El asesor del gobernador me miró con ojos de terror, primero, y luego de lástima. Blagojevich levantó los ojos del papel y encontró los míos.

 

–Pero, ¿es una canción de amor? ¿Verdad?

 

–Pues sí, la verdad que sí.

 

–Pues ya está.

 

–Ok.

 

No cruzamos más palabra. Volví a mi oficina, me hice con la letra, la traduje. Al día siguiente, el mismo asesor pasó por mí. El gobernador ahora miraba la televisión sentado en un enorme sofá. Sin media palabra le tendí el par de cuartillas. Las leyó un par de veces, mientras tarareaba con la boca cerrada. Luego levantó la mirada.

 

–Es un poco triste.

 

Pensé en decirle ‘se lo dije’ pero me frené a tiempo. No dije nada.

 

-Pero me sigue gustando–, agregó.

 

La siguiente vez que nos vimos, a bordo del SUV oficial, había pasado ya el cumpleaños de su mujer. Estuve a punto de preguntarle si se la había cantado. En ese momento entró una llamada a su celular y se aisló de todos.

 

Dejé la oficina de Blagojevich en diciembre de 2007. Un año más tarde había sido arrestado bajo cargos federales de corrupción. Ha cumplido ya más la mitad de una sentencia de 14 años por intentar vender al mejor postor el escaño del Senado de Estados Unidos que le había pertenecido al hoy presidente Barack Obama.

 

Más de una vez me he preguntado si, en su celda, tararea de repente o canta a voz en cuello ‘Querida’.

 

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Acerca de gerardo1313

Escritor y periodista mexicano. Reside en Chicago. Autor del libro de relatos A veces llovia en Chicago (Ediciones Vocesueltas/Libros Magenta, 2011, ganador del Premio Interamericano Carlos Montemayor 2013), la obra de teatro Blind Spot (Ganadora del Primer Premio Hispano de Dramaturgia de Chicago, 2014, y del Premio Nacional Repertorio Español, 2016, publicada por Literal Publishers en la coleccion (dis) locados, los poemarios En el pais del silencio (2015, Ediciones Oblicuas; y Silencio del tiempo, 2016, Abismos editorial) y la antología Diáspora: Narrativa breve en español de los Estados Unidos, de la que es coordinador y que fue publicada por Vaso Roto Editores en 2017. Ex director editorial de la revista contratiempo.

Comentarios

17 comentarios en “Juanga, y el gobernador querendón

  1. Muy buena tu columna Gerardo! Me gusto la anécdota.Saludos.

    Publicado por marthasaldana | septiembre 2, 2016, 12:19 PM
  2. Me gustaría saber si el gobernador cantaba otras canciones, si cantó querida, si cantaba bien o mal, cuál fue la reacción de su mujer, si manifestó algún interés por juan gabriel. Saludos.

    Publicado por memohinojosa | septiembre 2, 2016, 12:51 PM
  3. Contar esa anécdota como tú sabes hacerlo la convierte en una lectura deliciosa y, por supuesto, es exactamente un homenaje a quien supo cómo llegar a muchos corazones, sin importar el idioma 🙂

    Publicado por Flavia Irene | septiembre 2, 2016, 1:24 PM
  4. Da gusto saber que existen personas tan elocuentes como tú, y que narran los acontecimientos con gran fluidez, lastima que la historia no tuvo un final como el que muchos hubiéramos querido, que la canción querida de Juanga hubiese llegado a los oídos de la esposa del gobernador y de esa forma habríamos comprobado el gusto por las grandes canciones que componía nuestro grandioso compositor tristemente fallecido, pero esta historia que haz contado quedará como testimonio que aún sin comprender la letra, a mucha gente de todo el mundo le gustaba. En fin dios lo tenga en su santa glori, saludos

    Publicado por Alfredo de jesus | septiembre 2, 2016, 3:57 PM
  5. Eres el MEJOR Gerard!!

    Publicado por canelita3 | septiembre 2, 2016, 6:29 PM
  6. Me gusta el relato de la anécdota.

    Publicado por Sylvia | septiembre 2, 2016, 7:08 PM
  7. INTERESANTE ANECDOTA…

    Publicado por Nicanor Catano | septiembre 3, 2016, 10:45 AM
  8. Siento curiosidad, como saber le gusto la canción a la señora?

    Publicado por rosrosetev@gmail.com | septiembre 6, 2016, 5:49 AM
  9. maravillosa historia!

    Publicado por Pleasant Street | septiembre 18, 2016, 6:22 AM

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